Thursday, December 28, 2006

El nuevo perfil del profesorado universitario en el EEES

El perfil profesional del profesorado universitario en el nuevo contexto del EEES exige que los profesores afrontemos nuevas demandas y retos en nuestra formación y capacitación. No bastará con que seamos un experto en nuestra disciplina, deberemos ser también un especialista en las metodologías necesarias para el aprendizaje de la misma y esto exige formación y entrenamiento en nuevas metodologías didácticas orientadas al desarrollo de competencias en nuestros alumnos.

Cómo apunta la gran experta en formación pedagógica de profesores universitarios África de la Cruz “El EEES nos exige que la mayoría de los profesores hagan lo que los mejores profesores hacen ya.” Sólo consiguiendo que la mayoría de los profesores hagan lo que hacen los mejores conseguiremos adaptarnos exitosamente al EEES y al fin superar el endémico desfase de la enseñanza universitaria en España con respecto a los países más avanzados de Europa.

Para ello vamos a tener que afrontar el desafío de renovar nuestra docencia desde la perspectiva actual centrada en la actividad del profesor a la perspectiva propugnada por el EEES centrada en la actividad del estudiante. Es un cambio muy profundo y no veo que nuestras universidades nos estén prestando toda la ayuda necesaria. Sólo por medio de un plan acelerado de formación del profesorado vamos a llegar a tiempo a instruir en metodologías de aprendizaje activo a los profesores de primer curso de todas las titulaciones adaptadas.

Por todo ello 2007 es un año en el que las Universidades deberán hacer un esfuerzo extraordinario para formar a su profesorado en las nuevas metodologías docentes del EEES y desde aquí os animo a todos a que cada uno desde su posición trabajemos para transmitir a nuestros responsables académicos la urgencia en preparar al profesorado ante los cambios que se avecinan.

No sólo debemos cambiar los planes formativos, lo más importante es cambiar la mentalidad de los profesores

Para conseguir el objetivo del nuevo tipo de formación universitaria centrada en la actividad del estudiante que es propugnada por el EEES, las universidades españolas tendrán que acometer dos cambios esenciales. El primero afecta a la estructura educativa, debemos rediseñar sus planes de estudio y programas de las asignaturas para orientarlos en lugar de por los contenidos que se deben cubrir por los resultados formativos que se deben obtener (en conocimientos, desarrollo de competencias y actitudes). Se augura una nueva conflagración de las áreas por los créditos a repartir en los nuevos planes. La expectación generada por esa batalla atrae fuertemente la atención de nuestros más avezados estrategas académicos y prohombres departamentales y la aparta de lo esencial.

Lo esencial es el segundo gran cambio (que a nadie "importante" parece importar por ahora): cambiar al profesorado, cambiarle no en el sentido de sustituirle por otro más acorde a los tiempos sino de hacerle pensar de distinta manera acerca de su papel como educador universitario. Para ello debemos preparar a nuestro profesorado para que sea capaz de mejorar y enriquecer sus estrategias docentes actuales con otras nuevas de aprendizaje activo y centrado en los alumnos. Estas metodologías didácticas proporcionarán oportunidades a nuestros alumnos para poner en práctica las destrezas, competencias y actitudes que pretendemos desarrollar.
Las universidades tienen que redirigir su formación desde las torres de marfil académicas hacia la utilidad profesional de la formación impartida. Esto requiere implicar al que aprende en actividades destinadas a desarrollar aquellas competencias que le serán necesarias pues son valoradas en el mundo real y profesional aunque no sean las predilectas de sus académicos docentes. Debemos plantear a nuestros alumnos problemas como los que encontrarán en el mundo real. De este modo ejercitarán y adquirirán las competencias que se esperarán de ellos como profesionales. Esto significa basar la formación de nuestros alumnos en la realización de actividades formativas dirigidas por sus profesores.

En el nuevo marco educativo del EEES saber seleccionar, diseñar e implementar la realización de las actividades formativas serán funciones primordiales de los profesores universitarios. Necesitaremos conocer y dominar estas metodologías didácticas escasamente utilizadas en la formación universitaria actual que incluyen actividades de aprendizaje activo, fomento del pensamiento crítico, ejercicio de la comunicación escrita y oral, búsqueda asimilación y aplicación de información a nivel profesional, resolución de casos y problemas y elaboración de proyectos.

Los profesores universitarios también necesitaremos una ampliación de nuestra exigua formación en metodologías de evaluación. El uso de las nuevas metodologías orientadas al desarrollo de competencias implica que deberemos aprender a evaluar en nuestros alumnos las capacidades adquiridas con el aprovechamiento de la asignatura. En un contexto ECTS en el que la unidad de aprendizaje se establece en función del tiempo de trabajo del alumno deberemos aprender también a aplicar nuevos métodos de evaluación para conocer la carga que las distintas actividades formativas requieren a nuestros alumnos. Finalmente para aumentar la calidad de la docencia universitaria deberemos aprender a evaluar la eficacia de nuestras acciones formativas en la consecución de los objetivos de aprendizaje. Esa información nos permitirá mejorar la eficacia y calidad de nuestra docencia.

Para que una educación universitaria centrada en la actividad del alumno tenga éxito no sólo tendremos que cambiar nuestros planes de estudios y programas de asignaturas, también deberemos cambiar a los profesores para que puedan asumir su nuevo papel en la educación centrada en el alumno. Esto no significa que debamos prejubilarlos y cambiarlos por otros más jóvenes, significa que tenemos que producir cambios en las mentes de nuestros profesores y el único camino para conseguir este cambio de mentalidad es por medio de un plan intensivo de formación del profesorado que les abra los ojos a las nuevas metodologías didácticas que deberán utilizar en el futuro EEES.

La mejor opción ante el EEES: formemos a nuestro profesorado

El EEES tiene un propósito formativo loable: pretende transformar el actual sistema Universitario de enseñanza de conocimientos (cada vez con fechas de caducidad más cortas) en un modelo de aprendizaje actualizable y utilizable a lo largo de toda la vida. Desarrollar en nuestros alumnos la capacidad para adquirir y aplicar autónomamente conocimientos profesionales será mucho más importante y útil para ellos que persistir en la memorización de información actualmente imperante. Este es un cambio radical del enfoque educativo universitario que merece el respaldo de todos los profesores con mentalidad moderna pero su implementación exitosa requiere enérgicas acciones institucionales.

En este modelo de aprendizaje utilizable y actualizable a lo largo de toda la vida nuestro papel como profesores no será sólo proporcionar a nuestros alumnos una sólida base de conocimientos (como hasta ahora hacemos). Deberemos además enseñarles a aplicar profesionalmente lo que han aprendido, proporcionarles una formación en competencias profesionales, y lo que es incluso más importante enseñarles a aprender por sí mismos para que tras titularse puedan mantener su aprendizaje permanente.

El problema es que los profesores universitarios españoles no hemos sido formados ni entrenados en las metodologías didácticas que propician estos objetivos. ¿Se nos va a exigir algo para lo que no hemos sido preparados o alternativamente se va hacer un paripé de adaptación sobre el papel haciendo la vista gorda sobre lo que ocurre o deja de ocurrir en las aulas universitarias españolas? La primera opción es inviable y la segunda sencillamente indecente. Existe otra tercera opción que es esforzarse extraordinariamente en la formación pedagógica de nuestro profesorado. Lamentablemente, si juzgamos a nuestros dirigentes académicos por sus actos y no por sus buenas palabras, no nos será difícil intuir cuál es su elección, una florentina combinación de las opciones uno y dos, aderezada con un poquito de la opción tres para guardar las buenas apariencias.

La implantación del sistema europeo de créditos (ECTS), no puede consistir en una simple operación cosmética, que maquillé lo actual. Tampoco puede ser encomendada a un profesorado carente de la preparación didáctica necesaria. En ambos casos fracasaremos en nuestro propósito de mejorar significativamente la calidad de la educación universitaria en España y habremos perdido una oportunidad histórica para hacerlo. El éxito de la adaptación al EEES requiere un cambio en profundidad en las actividades formativas universitarias que no será posible sin un profesorado universitario mentalizado, formado, capacitado y motivado para una actividad docente muy distinta a la actual y que amplia cualitativa y cuantitativamente nuestro marco competencial como profesores. Tenemos que optar por la opción tres: formar a nuestro profesorado antes de que se nos acabe el tiempo.